¿Podría existir una fórmula para motivar el aprendizaje a lo largo de la vida?
En el sector educativo se repite mucho que debemos poner en el centro al estudiante, identificar qué le gusta y potenciarlo. Sin embargo, al leer el libro de Melina Furman, Enseñar distinto, encontré que plantea varias ideas que nos invitan a pensar cuánto de lo que sucede hoy en las aulas contribuye a construir la sociedad que soñamos y cuánto la limita. En ese sentido, sostiene que el rol de la educación no es solo seguir los intereses de los y las estudiantes, sino guiarlos para que amplíen los bordes que traen de sus casas y conozcan otros nuevos, fascinantes, desconocidos e impensados. Esto tiene mucho sentido si además pensamos en la forma en que históricamente hemos aprendido a aprender. ¿Se acuerdan cuál era el sentido de “aprender” algo en el colegio? Por lo general, para nosotros eran contenidos inertes para responder pruebas o exámenes; si hoy nos preguntan, lo más seguro es que tengamos nociones pero no logremos recordar con claridad ni explicar en detalle, por ejemplo, el ...