Imaginación, hábito y creencia: indagando para entender cómo pensamos


El cerebro humano no deja de sorprenderme. ¿Sabían que hay personas incapaces de crear imágenes mentales, o que el cerebro ahorra energía repitiendo lo conocido incluso cuando ya no es la mejor opción y que pensar que se va a fracasar puede crear una profecía autocumplida? Estos temas me han tenido pensando mucho en las últimas semanas y acá les cuento por qué:

Afantasía: la imposibilidad de visualizar

Leyendo a la Dra. Sabina Brennan, neurocientífica y psicóloga, supe que hay personas que son capaces de entender conceptos y recordar hechos pero que no los pueden visualizar. A esto se le llama afantasía, son personas que por ejemplo cuando leen un libro no evocan las imágenes, sino que realizan una comprensión conceptual de la narración.

Según el neurólogo cognitivo Adam Zeman quien acuñó el término en 2015 una persona con afantasía puede por ejemplo pensar en un árbol, pero no “verlo” en su mente. Los expertos señalan que esto no significa que sea algo malo o falta de imaginación simplemente es una forma distinta de procesar la información, que puede generar una mayor dependencia a las descripciones verbales, a las listas, los conceptos o los símbolos en lugar de imágenes mentales.

Y obviamente al otro lado, están las personas con hiperfantasía, que según Brennan cuentan con un tipo de imaginación visual excepcionalmente vívida. Estas personas son capaces de evocar en su mente escenas complejas, llenas de detalles, coloridas, incluso con movimiento, como si lo estuvieran viviendo en la vida real.

La mayoría de nosotros estamos en alguna parte entre estos dos extremos de la imaginación visual y las diferencias individuales en la capacidad de visualizar pueden influir en cómo aprendemos, planeamos y resolvemos problemas. A mí personalmente me cuesta mucho pensar en alguien que lea un libro de ciencia ficción o fantasía sin poder crear esos mundos en su cabeza, sin ir imaginando los personajes, las locaciones, las escenas, sin poder entrar en otros universos. Pero entiendo también que existe esta forma de procesar la información y creo importante tenerla en cuenta en espacios formativos y laborales.

El sesgo de la habitualidad

Leí sobre el sesgo de la habitualidad en un artículo de Ariel Hernández, y me llamó la atención la idea de que no es que no seas valioso, es que lo que haces bien se volvió natural y lo dejas de ver como una habilidad. Dice también que “lo que nos hace únicos, suele ser lo que más subestimamos”, ¿no les parece muy conocido? Se dice que la explicación de esto es que algo que a nosotros nos parece fácil (aunque otros nos elogien) damos por hecho que debe ser sencillo para los demás. Indagando un poco más encontré también que el sesgo de la habitualidad o de la rutina o de la inercia conductual, suele ser una tendencia psicológica a repetir acciones, decisiones e incluso pensamientos simplemente porque ya lo hemos hecho antes, aunque no sean la mejor opción. Es el famoso “yo soy así” o “siempre lo he hecho así, así que debe estar bien”.

En teoría, esto lo hace nuestro cerebro ahorrando energía ya que repetir lo conocido es más fácil que buscar o probar nuevas formas de hacer las cosas. Cuando queremos estar en un proceso de cambio es importante parar un momento y hacer que nuestro cerebro gaste más energía, autocuestionarnos puede ser un buen comienzo, así como exponernos a nuevas alternativas para hacer las cosas.

Creencias sobre el éxito

La Dra. Brennan dice que “el cerebro cambia constantemente y también el sentido de la identidad, pero no nos damos cuenta” y también hay muchas cosas con nuestro cerebro de las cuales no nos damos cuenta. Leyendo a Robert Dilts sobre Cómo cambiar creencias con la PNL (Programación Neurolingüística) habla de dos términos muy interesantes por una parte de la expectativa sobre la propia eficacia, es decir, las creencias que uno tiene acerca de su propia capacidad para hacer algo. Y por otra, habla de las profecías autocumplidas que es una expectativa sobre una persona o situación que influye en el comportamiento propio de tal manera que provoca que la expectativa se cumpla. Son conceptos similares que finalmente llevan a cumplir o no ciertos objetivos.

Dilts señala que hay gente que teme visualizar su éxito porque está segura de que no lo logrará, indicando que para lograr algo hace falta más que solamente saber cómo lograrlo, “De hecho creer que vamos a fracasar es la mejor técnica para llegar al fracaso. Y a la inversa. La creencia del placebo es lo que hace que este funcione”.

Cuanto más claro tengamos nuestros objetivos y podamos visualizarnos en ellos es más posible que los logremos. Sin embargo, Dilts advierte que los verdaderos cambios se dan cuando estamos realmente preparados o en disposición para cambiar. No puede haber dudas de que son nuestras barreras invisibles o como dice Mariano Sigman en El poder de las palabras, “la memoria es caprichosa. Recordamos cosas que preferiríamos olvidar y olvidamos otras que desearíamos recordar. Algunos de estos recuerdos se agrandan y terminan convirtiéndose en creencias”.

En conclusión, la variabilidad en cómo operamos mentalmente —desde la afantasía hasta la hiperfantasía, pasando por sesgos como la habitualidad y la influencia de creencias sobre el éxito— muestra que no existe una única forma “correcta” de pensar. Quienes han ido leyendo otros de mis artículos saben que soy muy curiosa y algo que me encanta indagar es cómo funciona nuestro cerebro y por qué hacemos, decimos y reaccionamos de algunas maneras. Creo que poder reconocer estas diferencias en cómo funcionan las mentes nos permite adaptar la enseñanza, el trabajo y trabajar en nuestro autocuidado, exponernos a nuevas estrategias cuando la rutina nos limita y trabajar creencias que identificamos para evitar profecías autocumplidas negativas, de modo que aumentemos nuestras posibilidades de alcanzar objetivos.

Sigamos la conversación siempre es una maravilla leer sus comentarios ¿habían oído alguna vez sobre la afantasía y la hiperfantasía?, ¿te has puesto a pensar si tienes algún sesgo de la habitualidad en tu vida?, ¿crees en las profecías autocumplidas?

 ¡Un abrazo!

 Jerónima

 

Pueden encontrar más artículos en https://jeronimasandino.blogspot.com/

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